12 septiembre 2006

Noticias del mes de septiembre


 La Parroquia de Nuestra Señora de San Juan de los Lagos invita al curso “DESARROLLO HUMANO”. Se llevará a cabo los días 17, 24 de septiembre y 1 de octubre, de 9:00 a 14:00 hrs. Cuota de recuperación: $250.00. Para más información, comunicarse con Laura Villegas al tél. 044 55 34 19 57 01.
 El día 22 de octubre se llevará a cabo el Encuentro de Catequistas de nuestra Vicaría en la Parroquia de la Santísima Trinidad, de 10:00 a 15:00 hrs. El tema central será “La Familia”.
 Ponemos a su disposición la página de Internet http://groups.msn.com/CatequistasVicaria2 en la que se podrá consultar en línea, no sólo este boletín, sino muchos otros documentos y reflexiones que servirán para la formación de los catequistas.




 

LA NECESIDAD DE FORMACIÓN DEL NUEVO CATEQUISTA


Cada uno está llamado a transmitir el Evangelio y a preocuparse por la fe de todos los bautizados, principalmente de los niños y de los jóvenes.

Catequista es aquél que responde a una llamada. Dios es quien llama a través de Jesucristo en la Iglesia: “No me escogieron ustedes a Mi, sino Yo a ustedes”. (Jn 15,16 a)

La tarea esencial del catequista es acompañar a los niños, niñas y jóvenes a conocer y amar a Jesucristo y vivir unidos a Él. Es anunciar la Buena Nueva que Jesús nos trae y que se caracteriza por ser un mensaje de Perdón y Amor, mensaje de Esperanza, Sanación y Libertad y en el que nos incluye a todos.

Jesucristo y su mensaje de salvación es el centro de toda catequesis. Los catequistas son servidores del Evangelio que realizan la catequesis en nombre de la Iglesia.

Comunicar el Evangelio no siempre resulta fácil. Muchas veces no encuentras las palabras para comunicar aquello que consideras más valioso. También te preocupa cómo responder a las preguntas con las que tantas veces te das cuenta que no conoce suficiente el Mensaje Cristiano para enseñarlo adecuadamente. Para realizar tu misión de catequista tienes que formarte, es tu derecho y tu responsabilidad. Tu formación debe ser integral, es decir, que abarque todas tus necesidades como persona y como cristiano: debemos de partir de una revisión de vida en la que descubramos el Proyecto que Dios tiene preparado para cada uno de nosotros y cuál ha sido la respuesta que hemos manifestado ante ese proyecto.

Aunque inicialmente es parroquial, la formación es un proceso permanente y continuo, y hay que buscar los medios para continuarla, a nivel Parroquia, Vicaría y Diócesis.

Entre más conozcas, tu mismo descubrirás cómo el Evangelio es la luz que ilumina todas las situaciones de la vida, la fuerza que nos permite amar sin medida, la alegría que se contagia. Es necesario cuidar nuestra vida espiritual, pues el catequista es un testigo que transmite la fe que vive. Para aumentar nuestra espiritualidad debemos confiar en que Jesús nos brinda en su persona todos los elementos para hacer de nuestra misión el mejor proyecto a realizar. 

PARA PENSAR:
 Para un catequista, la formación es tan necesaria como el alimento para vivir.
 Formarse no es almacenar conocimientos o técnicas para aplicar, sino crecer como persona cristiana.
 Dios nos regala un mundo bello, de retos y crisis, un país de grandes riquezas en donde debemos desbordar nuestra espiritualidad.
 Es vital en el ser humano establecer una nueva relación de fraternidad y una armonía con el resto de la naturaleza

10 agosto 2006

Los padres en retiro - Galeria de fotos


Haciendo amigos como siempre...


Misa











¿Por qué será que al Padre Fernando le dicen "el cacique de Loma Linda"?

09 agosto 2006

Entrevista a los sacerdotes: ¿Cómo te a iluminado esté retiro?

Varios sacerdotes compartieron en una breve entrevista su respuesta a la pregunta "¿Cómo te ha iluminado esté retiro? te invitamos a leer sus respuestas

- Me dio pistas para tener acceso también a una lectura espiritual o
contemplativa de la sagrada escritura.
Invitación a un análisis más humanizante/dignificador de los textos y
personas.

-Recomiendo mí propio itinerario espiritual, descubro y me asombro de la
gratuidad del amor de Dios, que se me ha dado a lo largo de mi vida a pesar
de mi pequeñez y mis limitaciones. El Señor que sale a mi encuentro para
decirme cuanto me ama. Mi respuesta es pobre y limitada pero me sigue
amando.

- Que encontré mi plenitud con Jesús.

- Me a parecido sustancioso en cuanto a la exposición. Dejando líneas
concretas en cuanto de reflexión he interiorización personal con Dios y con
el ser sacerdotal.

- Encontrar nuevas facetas de personajes que no había pensado y que me ha
movido interiormente hacia Jesús.

- En mucho puesto que los temas y las reflexiones bien dirigidas me han
enriquecido y me han impulsado en el ministerio sacerdotal y en la visión de
la labor pastoral del plan Arquidiocesano, Parroquial y de Zona.
- Dios nos ha iluminado con su espíritu por medio de la paz del silencio y
de la belleza para darnos nuevos bríos de vida sacerdotal.

- Gracias a este retiro me he dado cuenta de mis limitaciones y me ha dado
luces para vivir mejor el Sacerdocio de Cristo.

08 agosto 2006

Conoce la casa de retiros de Maranatha


Dintel de la capilla principal


Icono de la Virgen en un altar.


Un poco de la belleza de una fuente


Techo de la capilla del Castillo Interior



Vista del Castillo y de la fuente


Entrada al Castillo Interior


Jardín


Piso con motivo paleocristiano


Paloma Eucarística


Vista de la cascada desde la casa de retiros


San Juan de la Cruz


Imagen del Apóstol Andrés


Capilla del Castillo interior


Cristo de la Transfiguración


Moisés


El Profeta Elías


Cristo de una de las capillas



Imagen de Santa Teresa

El rincón del Catequista: Editorial Agosto 2006


“El nuevo siglo es tuyo. Ojalá que puedas ver el mundo de tus sueños hecho realidad”.

Editorial:

Seguimos un poco con la euforia del Curso de Verano, que ya terminamos con éxito y, de cara a un nuevo curso de catequesis que iniciará en algunas parroquias en este mes, nos encontramos con la sorpresa de que tenemos nuevos catequistas.
Estos catequistas “nuevos” llegan a nuestros grupos con variadas expectativas y no tenemos la seguridad plena de que alguno de ellos persevere. Por lo general, son adolescentes que de alguna manera quieren ocupar su tiempo en alguna actividad, o han surgido de algún grupo juvenil o de adolescentes y quieren realizar una experiencia de servicio a la comunidad. ¿De qué manera son acogidos dentro del grupo de catequistas? ¿Se les da algún tipo de formación para ejercer de manera correcta este ministerio? ¿Quién debe encargarse de su formación? Trataremos de despejar algunas de estas dudas en el presente boletín, que esperamos que sea de utilidad para todos.

Equipo Coordinador.

El rincón del Catequista : Quiero ser catequista, ¿cómo le hago?


Seguramente, en algún momento, tal vez antes de iniciar el curso de catequesis, se ha acercado a ti, catequista, alguna persona haciéndote esa pregunta. Y claro, como en todas nuestras parroquias hace falta “mano de obra”, te apresuraste a indicarle a la persona en cuestión el día y la hora en que debía presentarse para comenzar a trabajar. Pero, me atrevo a asegurar que ese nuevo catequista no sólo entra con unas ganas enormes de emprender esta actividad; también entra con grandes dudas y con deficiencias en su formación. Y tú, catequista, aunque recibes con alegría al nuevo miembro del equipo, tendrás dudas acerca de: ¿Quién debe formar al nuevo catequista? ¿Qué aspectos debe abarcar dicha formación? Para comenzar, he de aclarar que esto no pretende ser un recetario de formulas mágicas o el manual de usuario del nuevo modelo de prospecto de catequista G-SU-XTO 20/06. Sólo queremos dar algunas luces para poder apoyar al nuevo catequista en su formación.
Respondiendo a la primera cuestión, no se trata de echarnos la bolita unos a otros para ver a quién le corresponde formar al catequista: el catequista nace y es enviado dentro de una comunidad, para ser testigo de Dios y servidor de sus hermanos, y es por ello que no hay otro medio para formar a un nuevo catequista que desde su propia comunidad. Es el equipo de catequistas, con su párroco al frente, quienes deben guiar en sus primeros pasos a quien quiera dedicarse a la catequesis.
Uno de los aspectos fundamentales que debe contener esta primera formación es la Identidad del catequista. La gente piensa que es muy fácil “dar catecismo” y tienen razón. Pero hay que aclarar, citando a Marcelo A. Murúa, que nosotros “no damos catecismo, SOMOS CATEQUISTAS”: educadores en la fe, promotores de la educación de la fe, fieles al mandato de Jesús: “Vaya, pues, y hagan discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándolas a guardar todo lo que yo les he mandado” (Mt 28,19,20 a). Es relativamente fácil explicar un texto que tenemos en las manos, cumplir con un programa ya establecido, dar una clase en un determinado horario… pero ser catequista es mucho más que eso. El catequista tiene una vocación particular, un llamado a ejercer un servicio dentro de su comunidad. Las circunstancias pueden haber sido muchas, pero de ellas se ha valido Dios para llamar y elegir a todos para que le sirvan (Mc 3,13). Ser catequista implica además, estar siempre a la escucha de la voz de Aquél que nos ha llamado, y de los gritos y súplicas de la gente que nos rodea, para que nuestras catequesis no hablen de un Reino que esperamos conseguir después de la muerte, con la vida eterna, sino que lo vamos construyendo todos, día a día con nuestra solidaridad, con nuestro trabajo a favor de aquellos que más lo necesitan. El catequista no es el que “más sabe”; “el que enseña a los ignorantes”, es un compañero de camino para sus niños. El mensaje que transmite el catequista, a su vez lo transforma y lo hace crecer en la fe, junto a los catequizandos.
Como puedes ver, ser catequista es mucho más que enseñar oraciones, o preguntas y respuestas esquematizadas, o preparar para la “primera comunión” u otro sacramento. Es una forma nueva de ver el mundo que nos rodea y transformarlo, a la luz del Evangelio.
Esperamos que esta reflexión la compartas con tu equipo de catequistas, sobre todo con aquellos que inician. Próximamente hablaremos de otros aspectos que debe abarcar la formación de un nuevo catequista.

El rincón del Catequista, agosto 2006: Noticias


Del 17 al 28 de Julio de 2006 se llevó a cabo el curso de verano para los catequistas de la zona. Asistieron 103 catequistas de 18 parroquias. Damos las gracias a los párrocos que se preocupan de la formación de sus Agentes de Pastoral. Dios bendiga sus esfuerzos.
Buscando una mayor comunicación entre los catequistas de la zona, hemos creado una comunidad en internet. En nuestra página podrás consultar este boletín y otros documentos, como los que se manejaron en el curso de verano. También, quienes se unan a esta comunidad, podrán compartir documentos, imágenes, fotos y todo lo que se les ocurra. La dirección es: http://groups.msn.com/CatequistasVicaria2 No dejes de consultarla. (El link se encuentra a mano derecha, en la sección "links")

28 julio 2006

Asamblea de Zona: Galeria de Imagenes














19 julio 2006

IDENTIDAD DEL MATRIMONIO Y LA FAMILIA

Dios mismo desde la creación del hombre, en su designio salvífico, originó el matrimonio, en lo cual los esposos se dan y se reciben mutuamente en una alianza.

Dios, a través de los bienes y fines del matrimonio quiere la perfección y realización personal y el destino eterno de los miembros de la familia.


El matrimonio y el amor conyugal están ordenados, además, a la procreación y educación de la prole, en lo cual los esposos encuentran su propia corona.
(Cf. Gaudium et Spes, n. 48).

La dignidad, la estabilidad, la paz y la prosperidad de la misma familia y de toda la sociedad humana son también bienes queridos por Dios

IDENTIDAD DEL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
¿Qué es el matrimonio?
¿Cómo podemos definirlo?
¿Qué podemos decir a propósito del ser de la familia?

El matrimonio se inserta en la naturaleza misma del amor humano, y los esposos se empeñan en compartir la totalidad de su proyecto de vida
Por principio:

El matrimonio es la comunidad de vida y de amor entre un hombre y una mujer, fundamentada en el amor responsable de su alianza permanente y en la complementariedad de las dos personalidades, para lograr juntos su realización mediante la mutua donación. (Cf. Gaudium et Spes. n. 48).

SEGÚN EL CÓDIGO DEL DERECHO CANÓNICO

A la luz del código de Derecho Canónico podemos decir que el matrimonio es la alianza matrimonial por la cual el varón y la mujer constituyen entre sí un consorcio de toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de la prole, que fue elevada por Cristo Señor a la dignidad de sacramento entre bautizados. (CIC,n1601)
“Todos los miembros que conforman una familia son personas iguales en dignidad que asumen responsabilidades, derechos y deberes”.
La familia cristiana es una comunión de personas, reflejo e imagen de la comunión del Padre y del Hijo en el Espíritu Santo, reflejo del amor trinitario. Su actividad procreadora y educativa es reflejo de la obra creadora de Dios, es llamado a participar en la oración y el sacrificio de Cristo.
La familia colabora en la realización personal, en el desarrollo social y en la vivencia cristiana de sus miembros

La familia es una comunidad de personas, la célula social más pequeña, y como tal es una institución fundamental de la sociedad humana.

BASES ANTOPOLOGICAS DEL
MATRIMONIO Y LA FAMILIA

En la actualidad son cuestionados el matrimonio y la familia desde su misma institución natural por algunas razones:

La emancipación de condicionamientos económicos y biológicos, haciendo que la relación quede en el terreno de lo estrictamente privado, con falta de compromiso.
El amor `sin riesgos´ gracias a los anticonceptivos, que hace de la relación algo poco serio e irrelevante.

La unión a prueba, equiparada vivencialmente al matrimonio, con la consiguiente “cosificación” de las personas.
Las ideas del éxito, logro, prestigio y consumo, características de nuestra civilización, van entrando con facilidad en el matrimonio y la familia. Así, la sexualidad se convierte en mero sexo, mercancía, artículo de consumo, explotación o hedonismo.

El matrimonio y la familia tienen elementos antropológicos que permiten considerarlos como una institución natural, con una “naturaleza permanente”.
El matrimonio como amor fecundo. Pertenece a la naturaleza misma del amor el que no puede quedarse encerrado en si mismo, sino que intente ser fecundo. Esto no se realiza de una forma exclusivamente biológica.
El matrimonio vivido con fidelidad en el amor. Si no hay nada definitivo, si todo puede ser sometido a revisión en cualquier momento, todo pierde seriedad y se vuelve indiferente.
En el compromiso de fidelidad en el hombre y la mujer se hacen uno solo cuerpo (cf. Gn. 2,24; Mc. 10,8; Ef. 5,31). Se convierten de un “yo” y un “tu” en un “nosotros” .


El amor conyugal es siempre amor de hombre y mujer, que debe ser cultivado y expresado en la admiración, ternura, asombro y afecto mutuos. Sin embargo, es principalmente una decisión de elegir amar a alguien permanentemente, en un acto libre. El amor humano exige, por eso, donación generosa y aceptación plena del otro con gratitud.


TEOLOGIA DEL MATRIMONIO Y LA FAMILIA


El matrimonio es un sacramento que Cristo instituyo. Es un signo visible y eficaz que confiere la gracia de Cristo. Es un encuentro permanente con Cristo donde Él transforma a la pareja humana y ésta, a su vez, responde a su llamado.

El sacramento del matrimonio es una verdad de fe enseñada por Cristo y por la Iglesia, que se inserta en la realidad humana. Es la vocación que ofrece a los esposos un ámbito adecuado para vivir su relación amorosa en el mutuo encuentro.

LA MONOGAMIA

La monogamia se entiende como unión exclusiva de un solo hombre con una sola mujer.
Para entender el matrimonio como Cristo lo enseño, es preciso tener en cuenta el carácter esencial de la monogamia, la cual se basa en el hecho de que son dos personas y echas una sola carne (cf. Mt. 19, 4ss; Gn. 2,24).
El hombre y la mujer encuentran entonces su otro yo y, por tanto, se encuentran a si mismos, pero esto es posible solamente en la unión con un solo hombre o con una sola mujer.

LA INDISOLUBILIDAD

La indisolubilidad del matrimonio (por ser éste figura de la unión indisoluble de Cristo y la Iglesia), es doctrina de Jesús y de la Iglesia. Esta doctrina es la aplicación de la monogamia al tiempo que viven los cónyuges juntos.
La doctrina de Cristo es original y definitiva: “Lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre” (Mt. 19,6).

EL CONTRATO MATRIMONIAL

La Iglesia católica ha mantenido siempre que el matrimonio entre cristianos es sacramento y que solo puede realizarse mediante un contrato matrimonial válido.
Se le llama “contrato matrimonial” al consentimiento mutuo que, en este mismo contrato, encuentra una configuración especialmente precisa, aun cuando el consentimiento es algo más que un simple contrato.

Según lo anterior, el derecho eclesiástico ve el objeto de este contrato matrimonial denominándolo “ius in corpus”:
La materia del contrato matrimonial y, por tanto, del signo sacramental matrimonial, es la entrega mutua completa al otro.
La forma se considera la aceptación mutua de esta entrega.

El contrato matrimonial, como resultado de la declaración de consentimiento mutuo en la ceremonia nupcial, es:
Contrato bilateral, no sólo porque impone los mismos derechos y obligaciones, sino porque “obliga” a cada uno a amar al otro.
Contrato indivisible, porque no puede ser válido e inválido para otro.
Contrato formal, la boda religiosa constituye la dimensión formal del matrimonio cristiano. En efecto, un contrato que no satisface la forma, es un contrato matrimonial de derecho natural, pero no es sacramento.Por lo tanto, para la validez del contrato matrimonial debe existir, por prescripción de la Iglesia:

Capacidad bilateral biológica, espiritual y jurídica-eclesiástica (carencia de impedimentos).

Voluntad matrimonial bilateral y conocimiento de lo que implica el matrimonio; de lo contrario, no se realizaría el contrato y consiguientemente, el sacramento.
Forma de celebración establecida por la Iglesia, en forma ordinariamente pública.

Los mismos cónyuges son los ministros y sujetos de su matrimonio por la donación de si mismos en amor y la aceptación de la donación del otro. Cada uno se entrega, porque sabe que el otro lo acepta.
El sentido superior del matrimonio es la familia, en la que se basa la procreación y la formación del género humano. Aquí tiene su plenitud el matrimonio. De ahí que los hijos constituyen otra importante finalidad natural del matrimonio.

En el orden ontológico, el primer bien es la comunidad de amor de los esposos; el amor mutuo, la realización del propio ser en la comunión para la que ha sido creada la naturaleza corporal del ser humano como varón y como mujer.


LA VOCACIÓN AL MATRIMONIO Y
LA FAMILIA COMO VOCACIÓN AL AMOR.

Hay que partir del hecho de que el matrimonio es un camino de santidad, por el cual los llamados a él deben llegar a la perfección cristiana que les corresponde. Esto significa que los esposos están llamados a construir y vivir su matrimonio de tal manera que para ellos únicamente haya perfección en el matrimonio, y no al margen del mismo.

La espiritualidad conyugal/familiar consiste en adquirir la actitud de vivir las relaciones conyugales y familiares de un modo nuevo, según el Evangelio.
Su punto de partida es la experiencia de Dios-Amor en la vida del hogar. Una experiencia que no es sólo personal, sino principalmente comunitaria, compartida, ya que el hogar es esta íntima comunidad de vida y amor.

La vocación al amor no se agota en el matrimonio y la familia, sino que se extiende a los demás, especialmente a través de la acción evangélizadora de la Iglesia.