12 septiembre 2006

LA NECESIDAD DE FORMACIÓN DEL NUEVO CATEQUISTA


Cada uno está llamado a transmitir el Evangelio y a preocuparse por la fe de todos los bautizados, principalmente de los niños y de los jóvenes.

Catequista es aquél que responde a una llamada. Dios es quien llama a través de Jesucristo en la Iglesia: “No me escogieron ustedes a Mi, sino Yo a ustedes”. (Jn 15,16 a)

La tarea esencial del catequista es acompañar a los niños, niñas y jóvenes a conocer y amar a Jesucristo y vivir unidos a Él. Es anunciar la Buena Nueva que Jesús nos trae y que se caracteriza por ser un mensaje de Perdón y Amor, mensaje de Esperanza, Sanación y Libertad y en el que nos incluye a todos.

Jesucristo y su mensaje de salvación es el centro de toda catequesis. Los catequistas son servidores del Evangelio que realizan la catequesis en nombre de la Iglesia.

Comunicar el Evangelio no siempre resulta fácil. Muchas veces no encuentras las palabras para comunicar aquello que consideras más valioso. También te preocupa cómo responder a las preguntas con las que tantas veces te das cuenta que no conoce suficiente el Mensaje Cristiano para enseñarlo adecuadamente. Para realizar tu misión de catequista tienes que formarte, es tu derecho y tu responsabilidad. Tu formación debe ser integral, es decir, que abarque todas tus necesidades como persona y como cristiano: debemos de partir de una revisión de vida en la que descubramos el Proyecto que Dios tiene preparado para cada uno de nosotros y cuál ha sido la respuesta que hemos manifestado ante ese proyecto.

Aunque inicialmente es parroquial, la formación es un proceso permanente y continuo, y hay que buscar los medios para continuarla, a nivel Parroquia, Vicaría y Diócesis.

Entre más conozcas, tu mismo descubrirás cómo el Evangelio es la luz que ilumina todas las situaciones de la vida, la fuerza que nos permite amar sin medida, la alegría que se contagia. Es necesario cuidar nuestra vida espiritual, pues el catequista es un testigo que transmite la fe que vive. Para aumentar nuestra espiritualidad debemos confiar en que Jesús nos brinda en su persona todos los elementos para hacer de nuestra misión el mejor proyecto a realizar. 

PARA PENSAR:
 Para un catequista, la formación es tan necesaria como el alimento para vivir.
 Formarse no es almacenar conocimientos o técnicas para aplicar, sino crecer como persona cristiana.
 Dios nos regala un mundo bello, de retos y crisis, un país de grandes riquezas en donde debemos desbordar nuestra espiritualidad.
 Es vital en el ser humano establecer una nueva relación de fraternidad y una armonía con el resto de la naturaleza

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